Uno de cada cuatro niños españoles padece sobrepeso u obesidad, según datos del Ministerio de Sanidad. Son muchos y son cada vez más, según alerta la OMS, que habla de "proporciones epidémicas" en todo el mundo. Los expertos resumen las causas del problema en dos frases: comen mal y se mueven poco. Un niño obeso tiene muchas papeletas para convertirse en un adulto enfermo, avisan.
El Instituto de Política Familiar de Baleares informó hoy que constata en contra de lo que opinan ciertas entidades que sí responde a los intereses generales de la ciudadanía ya que la gran mayoría de la población balear (82,2%) está a favor de establecer medidas para que los menores no consuman alcohol en lugares públicos. Así se desprende del Barómetro Sanitario 2008 del Cis.
Los ministerios de Sanidad y de Educación se han puesto de acuerdo para promover y mejorar la formación en salud en los centros educativos. Una de las medidas adoptadas es la guía "Ganar en salud en la escuela", un documento destinado a toda la comunidad educativa -profesorado, alumnado, asociaciones de madres y padres- y que incluye entre sus contenidos aspectos relacionados con la actividad física y la alimentación saludable, así como la prevención de drogodependencias o la educación afectivo sexual.
En el último Sondeo de Opinión sobre Hábitos de Estilos de Vida Saludables, elaborado por la Fundación Alimentum, se llega a la conclusión de que la actividad física se reduce según se van cumpliendo años. Entre las principales causas que han conducido a los menores a aparcar el ejercicio físico, el estudio destaca el salir con los amigos en el tiempo libre (23%), la escasa oferta de actividades escolares y extraescolares regladas (23%), abandonar el colegio o instituto (21%) y la dificultad de realizar el ejercicio físico fuera del centro escolar (20%).
La mayor facilidad para su celebración ha hecho que el más estructurado concepto de macrobotellón derive en la Comunidad Valenciana en la sucesión de microbotellones veraniegos. Una práctica que ha acabado englobando a menores y hasta a gente de entre 30 y 40 años; personas que, para ahorrar dinero, se traen la nevera con hielo en el coche y beben copas que no podrían pagarse en locales.
Pero sigue siendo un reino para jóvenes de entre 14 y 25 años. En ellos, el botellón está arraigado como ocio: pesa como costumbre con sentido aún transgresor; y pesa lo fácil y lo económico que les resulta adquirir alcohol en supermercados por la tarde, y, por la noche, en kebabs, locutorios y zonas mismas de botellón.